lunes, 16 de abril de 2007

María Vázquez

Es modelo, vedette y con Tinelli se animó a bailarina también, sin dejar de ser madre, esposa y amante, siempre 10. ¿Qué más podés pedir?




Cómo es ser modelo en "Bailando por un sueño"? -Desde el comienzo me pareció una propuesta divertida. En el show de (Marcelo) Tinelli, me gustó mostrarme desde el lugar de bailarina, casi como jugando y diciéndole "chau" a todas las inseguridades. Además, de las modelos nunca esperan nada y así me está yendo: bien. Pocos saben que de chica practiqué danza y, por lo visto, el cuerpo tiene memoria. Las plumas me seducen y ya me las calcé, con Nito Artaza, para un reemplazo. Sé que me puedo bancar hacer estas cosas y salir ilesa, porque me permito jugar.
-Antes de debutar, ¿te soñaste bailando?
-Jamás, pero todo el tiempo estoy contando ochos, en cualquier rincón de la casa, como para meter la música en su tiempo, porque así se piensa... Además, tengo una personalidad muy obsesiva y autocrítica, y me doy con un caño.
-¿Lo hiciste bailando?
-Nunca, pero siempre hay tiempo para probar. En principio, vamos a esperar que se nos acabe la juventud y que tengamos que salir a inventar; el momento de ponernos creativos a full todavía no llegó.
-¿Cuánto se bajaron las lolas después de dos hijos?
-Se deprimieron mucho antes que llegaran los chicos; además, empecé siendo mucho más pulposa que ahora. Todo tiene que ver con el entrenamiento del momento y no le puedo echar la culpa a los nenes de eso. Hoy me defino como "una chica estilizada". Jamás una pasa de uva... Si fuera así, retiro los espejos de mi casa.
-¿Qué lugar ocupa la estética en tu vida?
-Soy conciente de ella, pero no una enferma. Me sé curiosa con mejorar, pero nada de bisturí... No hay nada más lindo que verte bien y donde laburo es muy importante el aspecto. A los 20 era más histérica con las lolas y la cola por ejemplo; y ahora -a los 30- estoy a full con los abdominales. ¿La celulitis? Es la enemiga eterna que tenemos las mujeres, no existe ninguna que no la sufra. El tema pasa porque los hombres le dan mucha bola a dos cosas: las lolas y la cola. Hoy erotiza mucho más ver una mina natural que otra toda operada.
-¿Y la cola firme?
-Nunca deja de preocupar, sobre todo cuando en algún momento la tuve así... En este momento, no perdí la capacidad de asombro sobre mi cuerpo: la revaloricé y si le ponés garra, todo vuelve, sobre todo aprendiendo a cuidarte.
-Para jugar al polo, ¿Adolfito (Cambiaso, el marido) concentra igual que los futbolistas?
-Un poquito menos, porque el fútbol es más riguroso. Lo tiene que hacer, porque de lo contrario pierde mucha energía, que no tiene que dispersar. Ya lo asumí y soy una chica muy obediente, técnicamente correcta.
-¿Cómo se lleva la época de abstinencia?
-Se toma tal cual, como una etapa más y con mis hijos concentro la energía en sus cosas, más después de doce años de estar juntos. Busco actividades para pasar la temporada y después compensamos cantidad con calidad.
-Dato: fan de la lencería erótica, ¿para coleccionar o motivar?
-En realidad, siempre es para la colección, porque en el momento en sí no la necesitamos. En ropa interior me gusta todo y a Cambiaso le viene bien cualquiera, me parece.
-¿Qué nos calienta a los tipos?
-Cuando no hay amor concreto, todo; el hombre es básicamente un calentón y nunca dirá que no: siempre está dispuesto y no es histérico. "Está buena" es la respuesta que se les escucha sobre cómo está cualquier mina.
-¿Y a las mujeres?
-Que sean bien varoncitos: la moda del depilado genital masculino me tira para abajo, es un bajón total; que el hombre no experimente con nada...
-¿Te gustan peludos aunque algunos sean medio molestos?
-Jajaja!!! Paso...
-Producción de HOMBRE en cama, con sábanas y muy despeinada, ¿ficción o realidad?
-En doce años de matrimonio hay de todo y como pareja estamos con muy buenos picos de rating...
-¿Y el minuto a minuto?
-A las y media -por los treinta digo- me tratan de maravilla. Siento que estoy súper curiosa, atenta y obediente, de la mano del aprendizaje que nunca acaba...