lunes, 27 de agosto de 2007

Evangelina Anderson en Paparazzi



Es uno de los siete pecados capitales. Existe desde los tiempos de Caín y Abel. Muchos filósofos lo analizaron. Por ejemplo, Voltaire dijo: “Se disfraza de amistad”. Y hasta Napoleón dio su definición. “Es una declaración de inferioridad”, sostuvo el emperador francés. Así es la envidia, la palabra que utilizó Evangelina Anderson (24) para explicar –y explicarse– por qué Fernanda Vives pasó de ser su mejor amiga a su peor enemiga de la noche a la mañana.
“Mirá si nos llevábamos bien que en mi familia somos cuatro hermanas, y ella era como la quinta”, recuerda Eva. Y agrega: “¡Mi mamá la defendía más a ella que a mí! Le tejía pulóveres, la llamaba para ver cómo estaba. Hasta le hizo una carpeta con sus notas en las revistas…”. La amistad entre las rubias había nacido en el verano de 2005, en Mar del Plata, cuando coincidieron en la obra El viaje del humor, una revista de Jorge Corona. De allí en más no volvieron a separarse… hasta el verano de 2007, en Carlos Paz. “Nos peleamos cuando Fernanda vino a decirme que yo no quería compartir elenco con ella, algo que es totalmente mentira. Y está (Gerardo) Sofovich de testigo”. Luego se sumó el escándalo entre la Anderson y la Tota Santillán –pareja de la Vives– cuando la vedette acusó al conductor de insultarla y darle un panzazo entre las bambalinas de La Revista de Sofovich. El último capítulo de esta fuerte pelea mediática entre las ex amigas estalló días atrás, en coincidencia con la participación de ambas en Patinando por un sueño. “La única explicación que le encuentro a tanta maldad es la envidia. Por eso ahora salió por los medios a mentir con el fin de ponerme al público en contra. Porque además lo aprovecha para tener más minutos de aire”.

–¿Por qué decís que te envidia?
–Porque siempre se comparaba conmigo. A mi hermana Celeste, que nos maquillaba a las dos, le pedía que le hiciera lo mismo que amí. Si yo me cortaba el pelo de costado, ella también. ¡Hasta se puso lentes de contacto celestes para copiar mi color de ojos! Son pelotudeces, pero todas juntas suman…

–De todo lo que Vives dijo, ¿qué fue lo que más te dolió?
–Lo de que yo trato mal a mi mamá y a mi hermana. Tuve discusiones con ellas, como en cualquier familia, pero las amo y ellas me aman. ¡Si estamos todo el día juntas! Cuando mi mamá escuchó lo que dijo Fernanda, se puso a llorar como yo. No lo podía creer.

–¿Cómo estás después de la pelea?

–Mal. Yo estaba feliz porque había tenido una excelente segunda gala, con 38 puntos, y todo se opacó por las barbaridades que esta mina habló de mí. ¡Además, escuchá mi voz!Hace poco me operé de unos nódulos en las cuerdas vocales, y volví a la disfonía de los nervios.

–En La Revista de Sofovich también te enfrestaste con Claudia Fernández, y en Midachi TV se rumoreó que Luciana Salazar pidió que vos no salieras en los mismos programas que ella. Florencia de la Ve dijo que te envidian porque sos la más linda. ¿Coincidís?
–Yo no soy quien para decirlo. Pero si es así, será porque no son seguras de sí mismas. Cuando compartimos elenco, Claudia Fernández me utilizó para hacerse prensa, porque hasta ese momento no era conocida. Y como ahora siente que está en el cielo, cuando le preguntaron por mí dijo: “A mí de pelotudeces no me hablen”. Entonces, ¿cómo es la cosa?

–¿En Patinando por un sueño existe la división entre las Divinas y las Patito Feo?

–No, yo creo que son todas divinas. Y justamente por eso se arman tantos líos. Las que dicen que son Patito Feo lo dicen porque saben que son lindas, y les sirve hacerse las pobrecitas.

–¿Qué te parece el jurado?
–Muy objetivo, porque evalúan de acuerdo al tiempo de ensayo que tuvo cada una. Entre las que arrancaron a patinar hace poco existía ese miedo, pero creo que están siendo muy justos.

–Ximena Capristo dijo que en el verano, mientras muchas serascaban, ella ensayaba durante cinco horas…

–¡Yo pienso igual! Mientras hacía dos funciones diarias en Carlos Paz, me levantaba a las 9 de la mañana para viajar hasta Córdoba capital a ensayar. Además, como maestra jardinera que soy, me comprometí de entrada con el sueño de Adrián (Baturín, su soñador), que es ayudar a la Fundación Querubines, que atiende achicos de hasta 5 años abusados sexualmente o abandonados.

–Capristo también dijo que en estas competencias nunca gana el mejor… ¿Coincidís?
–Puede ser, pero ella quizá tiene como única meta ganar o ganar, y yo no pienso tanto en eso. Es sabido que a mitad de camino la gente siempre se encariña con alguna pareja, como pasó con Iliana Calabró en Cantando, y ganan por másque no sean los mejores. Y me parece bien, porque esto no es sólo usar bien el filo externo o interno. ¡Esto es un show!