lunes, 20 de agosto de 2007

¡La cola del mundo!

Vienen asomando. Se las descubrió primero allá a lo lejos, confundidas sus ondulaciones con las líneas difusas del horizonte. Costaba distinguirlas. Y definirlas. A todas. Pero cada una de ellas después, poco a poco se fueron acercando. Y ahora, todavía asomadas, ya están ahí nomás. Al alcance de la mano. Abriéndose paso, haciéndose notar, allí están Silvina Scheffler, Valeria Degenaro, Dallys Ferreira y Zahyra Amat. Ellas y sus colas. Aunque… no neces a r i a - m e n t e en ese orden.

Divino tesoro. Porque son las colas –digno atributo de estas cuatro bellezas– un desvelo de los hombres en general, y de los argentinos en particular. “Escuché alguna de esas típicas charlas de hombres entre mis compañeros de Gran Hermano. La mayoría decía que primero se fijaban en las lolas, pero que siempre esperaban a ver cómo estaba la cola…”, cuenta con picardía Silvina, la Profe de GH4. Y se suma Valeria, la novia de Nino Dolce. “Ellos se fijan en la forma y también en la firmeza, pero no tanto en el tamaño. Si es demasiado grande, no es armónica”, apunta Degenaro, con la autoridad que le otorga su título de Cola Reef de 2005.
¡Atención con la garra guaraní! “Acá juega la genética. Yo lo heredé de mi mamá, porque las paraguayas somos bastante culonas, ¿no?”, desafía –e intimida– Dallys Ferreira, figura del Bien Tarde, de Fabián Gianola. Zahyra Amat es la morocha que se luce –y seduce– a su lado en el programa de Telefe. “En mi caso, la búsqueda de la cola perfecta no tiene ningún secreto, sino más bien una manía –advierte–. Como odio los ascensores porque soy claustrofóbica, siempre uso las escaleras. ¡Es una gimnasia barata y accesible!” Tome nota, señora. Y termine saltando como Rocky al llegar al séptimo piso. Ese ejercicio también ayuda a fortalecer los glúteos. Ninguna de las cuatro dice haber tenido complejo alguna vez con esta suerte de don. Y… ¡obvio! “Cuando era chica no tenía tanta cola. Pero un día la nena se desarrolló. Desde entonces siempre me gustó mostrarla, lucirme con ella. Pero mostrarla nada más, ¿eh?”, ríe Dallys. Así, seguras de que su “retirada” es lo que más gusta a los hombres, las cuatro marchan de frente en busca de un lugar en la televisión o el teatro. Transitando un camino a la fama queen este 2007 las descubrió en lo más alto.

Sueños de gloria. A varios meses de que se cerrara la Casa de GH 4, Scheffler vive por estos días lo que ella define como “la etapa más dura” de su carrera. “Estoy en un momento crítico. Es ahora cuando debo encontrar la manera de quedarme en el medio. Me está costando porque hay mucha competencia. Pero la voy a pelear”, aclara. Para eso, Sil estudia teatro con Lito Cruz. Y descuida su corazón. Está solita –es decir, sin novio– y sola –se acaba de mudar a un departamento en el centro–. Tal vez de una manera inesperada, Degenaro también logró fama gracias a Gran Hermano. En su caso, por la versión Famosos. Por Nino Dolce, su novio, y por Jorge Locomotora Castro, un sorpresivo admirador. “En un momento, tanta exposición me agobió –confía-. De tener una vida tranquila, pasé a estar siempre ocupada. Me llamaban para distintas notas. Hice tapas de Paparazzi. Ya no tenía tiempo para nada. Hoy todo está más tranqui. Y con Nino estamos ‘currando’ con nuestra presencia en distintos boliches de Buenos Aires y el interior”.

La rubia Ferreira enamoró a los televidentes en Bien Tarde. Su traje de mucama y su acento extranjero fueron una combinación letal. “Con mi perfil de chica sexy puedo hacer cosas relacionadas con el humor. La gente ya me reconoce en la calle, y eso es todo un logro, porque vine de Paraguay, donde era bastante conocida, para empezar de cero en Argentina”. Lo de sexy, ya está claro. ¿Y el humor? Lea: “Las chicas de mi país somos muy aplicadas. Ningún hombre que estuvo con una paraguaya se puede quejar. Salvo el Profe Córdoba…”, dice. ¡Aguante Dallys! Amat, su compañera en Bien Tarde, es la típica belleza de esta tierra. Morocha y muy sensual. Esta admiradora de Florencia de la Ve ya se lució como vedette de Jorge Guinzburg. Y ahora es una de las escuderas de Gianola. Pero lo suyo es el teatro. “La revista me encanta. Estoy analizando algunas propuestas para volver a ponerme las plumas en el teatro”, anuncia. Será cuestión, entonces, de aguardar a que se levante el telón… Aquí las tiene. A ellas, las nuevas chicas de la televisión. Y a sus colas, su mejor carta de presentación. ¿Lo mejor? Tienen mucho más que eso para dar. Aquí quedó claro.