viernes, 31 de agosto de 2007

Marixa Balli en Paparazzi


Marcelo Tinelli la presenta y Marixa Balli hace su ingreso al show, conquistando a todos. ¡La escena ocurrió hace 17 años! La noche que la morocha hizo su presentación en los medios, como la diosa del verano, en el primer programa de Ritmo de la Noche. Y vuelve a repetirse este 2007 de hielo y patines, en otra Argentina, con otro Tinelli, y con una Marixa Balli recargada. En el medio, tristezas y alegrías que ella misma se ocupa de enumerar, pero que resume en una frase: “Los golpes de la vida me hicieron más humana”. Esta es Marixa. Sí, una de las diosas –y candidatas– de Patinando por un sueño. “A partir de esa aparición con Tinelli viví una época fantástica”, cuenta ella.

–¿Eras consciente de lo que vivías?
–Un poco. Era una felicidad absoluta, todo tan perfecto… Me decía: “Tanta felicidad puede darse vuelta”. Y la vida me golpeó, con un accidente que me dejó en terapia intensiva y con mi pareja fallecida… Eso fue en el año 2000, y me costó recuperarme. El dolor lo llevás de por vida, convive con vos. Yo intenté volver a sonreír, que para este trabajo es esencial, pero se me hizo difícil. Empecé terapia y me fui dos años a los Estados Unidos.

–Volviste al país, ¿y qué pasó?
–Sentí que estaba en otro mundo. Estaba borrada para los productores. Me dediqué a la ropa, y me encantó esa vida más tranquila, era feliz.

–¿Alguna vez sentiste que estabas en una lista negra?

–No, pasa con todas. Hay chicas que no trabajan un año y desaparecen, es la lógica de este ambiente: se va una y aparecen diez.

–¿No sufrías al no estar en tele?
–No, nunca. El accidente me hizo una mujer muy fría. Mientras yo esté bien, lo demás no importa. Yo quise ser artista desde chiquita, pero no vivo por la televisión. Veo a las chicas de Patinando… que dan mil notas, y pienso: “¿Yo estaba metida en todo esto?”. Cuando volví de los Estados Unidos no quería que me reconocieran, salía a la calle encapuchada, con anteojos…

–Después del accidente te volviste una mujer fría, ¿en el amor también?
–No, en el amor no, pero sí en las amistades. Es que me defraudaron. Mucha gente me demostró ser una mierda, la borré de mi lista. Y los que menos parecían estar, se mantuvieron conmigo, tengo un grupo de amigos fantástico, los amo. No nacemos preparados para los golpes, pero la vida es así, tiene amor y sufrimiento. Hubiera preferido que el accidente me pasara más grande, porque perdí la espontaneidad. Hoy veo a gente que se deprime por tonterías, y lo comparo con lo que me pasó, y no lo entiendo. Yo tuve una segunda oportunidad, Dios quiso que me quede.

–Los golpes de la vida te hicieron una mujer completa…
–No, yo diría una mujer más humana. Hay muchas chicas que se sienten las diosas del Olimpo, pero vos tenés que ser humano como todos, porque el día que el de Arriba te pone el dedo encima, te lo pone como a todos.

–¿Ves eso en Patinando…?
–Sí, pero me lo guardo… Comparto camarín con dos seres extraordinarios como Natalia Fava y Marina Calabró. Las amo. Entre las divinas y las patito feo nosotros somos un grupo especial. Pero al resto de las chicas hay que dejarlas que vivan su experiencia, que se les suban los humos… Es muy difícil cuando la gente te empieza a reconocer en la calle. O te sentís la diva del momento, o lo tomás con humildad y te divertís. Yo también viví mi año de pedo atómico.

–Después de tu accidente y del de Rodrigo (fueron pareja) se te asoció con la muerte, y se dijeron cosas muy feas sobre vos…

–Sí, cosas que prefiero olvidar.

–Aclaremos, ¿sos una mujer supersticiosa?
–No… Yo siento que hay gente que le tiene miedo a la muerte. Y cuando uno está tan cerca de la muerte, como me pasó a mí, le deja de temer. Cuando hay miedo, la mente humana se vuelve chiquita. Todo el mundo sufre tragedias, ¿por qué hay que ser agresivo con el que las vive?

–¿Siempre pensaste así?
–No, no… Primero fui al psiquiatra. A mí me hicieron mucho daño, la prensa y mis colegas, pero hoy tengo mi revancha. Soy humana, me salvé, basta, no me rompan más las b… Me dan ganas de salir a gritar y llorarlo. No sé la cantidad de veces que me puse a llorar en mi casa en silencio. No saben lo que me están haciendo, soy la misma que en los ´90, con la misma energía. Pero es la gente del medio, eh, que tiene esas creencias tan boludas…

–¿Nunca señalaste a uno que haya hablado mal de vos?
–Sí, a muchos. Y a todos se los dije en la cara, y eso me libera. Pero fijate, cuando una persona dice algo malo de vos, la próxima vez que te la cruzás viene y te saluda divinamente. Yo ahí me despacho, soy muy frontal.

–Parece que para Marcelo Tinelli esa fama tuya no existe.
–Pero claro, lo que dicen los demás no me importa porque el número uno está chocho por tenerme en su programa, y yo soy feliz de estar con él. Soy la verdadera chica Tinelli de Patinando…. Y eso no me lo discute nadie, ¿no?